Han pasado diez años desde la muerte de Rodolfo Rodríguez González “El Pana”, uno de los personajes más icónicos que ha dado Tlaxcala al país.
Nacido en Apizaco, el matador se convirtió en una figura única dentro de la tauromaquia por su personalidad irreverente, su estilo inconfundible y su capacidad para conectar con el público.
Su carrera estuvo marcada por momentos memorables en las plazas de toros de México y el extranjero, donde construyó una imagen que trascendió el ámbito taurino para convertirse en un símbolo popular.
El 1 de mayo de 2016 sufrió una grave caída durante una corrida en Durango. Tras permanecer varias semanas hospitalizado, falleció el 2 de junio de ese año, dejando un profundo impacto entre aficionados y seguidores.
A una década de su partida, su nombre continúa vigente en Apizaco, ciudad considerada la cuna de importantes figuras taurinas. Para muchos, “El Pana” representó la esencia de un personaje auténtico que desafió convencionalismos y dejó una huella imborrable en la historia de la fiesta brava mexicana.
